La dieta antiinflamatoria

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Cada vez tenemos más costumbre de ponerles nombres a las dietas como pueden ser la dieta paleo, dieta cetogénica, dieta detox o la dieta antiinflamatoria. Hoy vamos a hablar sobre la “dieta antiinflamatoria”

Antes de empezar a indagar en el tema, ¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una respuesta fisiológica de nuestro organismo ante un daño o una lesión y lo podemos clasificar en dos tipos principales; la inflamación AGUDA Y CRÓNICA.

Cuando hablamos de inflamación aguda, solemos darle una connotación negativa, ya que lo relacionamos con los síntomas de enrojecimiento, hinchazón, calor, etc. Sin embargo, la inflamación es una respuesta fisiológica del mismo organismo normalmente ante una lesión o un estresor dañino. Una vez que el estresor dañino se haya eliminado o la lesión se recupere, empezarán los procesos antiinflamatorios

Podemos encontrar la inflamación aguda en escenarios como:

  • Torcedura de tobillo
  • Quemaduras
  • Infecciones
tobillo-inflamado

Cuando la inflamación es CRÓNICA, su manifestación no es tan aparente como con la inflamación aguda, pero suele ser bastante prolongada en el tiempo donde el sistema inmune siempre está activo con el objetivo de defendernos ante el estresor dañino, pero al final va a ser la misma inflamación la que nos termine perjudicando.

Esta inflamación crónica se conoce como inflamación silenciosa y está presente en la mayoría de las enfermedades crónicas como pueden ser la diabetes, el cáncer, la hipertensión arterial (HTA), Alzheimer, depresión, etc.

Causas de la inflamación crónica

La inflamación suele ser normalmente multicausal, por lo tanto, veamos a continuación diferentes escenarios que influyen en el desarrollo de la misma.

1. La obesidad

Nuestra composición corporal tiene una estrecha relación con la inflamación, veamos porqué.

Cuando nuestro tejido adiposo necesita acumular más grasa, suele hacerlo principalmente de dos maneras, una sería aumentando el tamaño (hipertrofia) de cada célula del tejido adiposo (adipocito), aumentando su capacidad para acumular grasa y la segunda sería aumentando la cantidad de las células del tejido adiposo (hiperplasia), sin influir en su capacidad para acumular grasa.

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Ahora bien, ¿y qué relación tiene esto con la inflamación?

Cuando los adipocitos se llenan de grasa, la célula se vuelve disfuncional y manifiesta su estado liberando citoquinas proinflamatorias, es decir, promueve la inflamación. Por otro lado, cuando la acumulación de grasa se da sobre todo mediante la hiperplasia (aumento de la cantidad de adipocitos), la inflamación que provoca suele ser mucho menor, pero en un futuro puede ser problemático ya que es muy complicado deshacerse de ellas y siempre va a haber ese riesgo a que aumenten su tamaño y promueven la inflamación.

1. Sedentarismo

La actividad física no solo es determinante para prevenir o tratar la obesidad, sino que también ayuda a combatir la inflamación crónica. Cuando reducimos la cantidad de grasa en nuestro organismo, evitamos que los adipocitos se hipertrofien, previniendo así la inflamación crónica que hemos mencionado anteriormente.

Por otro lado, aparte de la composición corporal, la actividad física ayuda a combatir la inflamación, actuando sobre el tejido muscular (actualmente se considera un órgano endocrino) para que sintetice y secrete mioquinas antinflamatorias como puede ser la IL-6.

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Por lo tanto, vemos que independientemente del porcentaje graso, el hecho de realizar actividad física puede reducir la inflamación. A lo contrario, cuando llevamos una vida sedentaria, la probabilidad de desarrollar la inflamación es mucho mayor.

Factores a tener en cuenta

La inflamación es una respuesta fisiológica de nuestro organismo ante una lesión o un estresor dañino, muy necesaria para protegernos y reparar los tejidos dañados. Ahora bien, cuando dicha inflamación se prolonga a lo largo del tiempo, en vez de protegernos termina siendo dañina, por lo que conviene controlarla.

Cuando hablamos de dietas antiinflamatorias, parece ser que solamente ingiriendo ciertos alimentos o siguiendo algunas pautas vamos a revertir esa inflamación y eso para nada suele ser así. La inflamación normalmente suele ser multi causal por lo que aparte de ceñirnos a una alimentación adecuada, habrá que tener en cuenta diferentes aspectos del día a día si queremos reducir esa inflamación que tanto nos puede perjudicar, como por ejemplo la composición corporal que tengamos, el descanso, la actividad física o el sedentarismo, el estrés, los ritmos circadianos, etc.

Como recomendación general, os recomiendo que consultéis con un Dietista-Nutricionista antes de tomar cualquier decisión, para que pueda analizar vuestro contexto y os de su punto de vista acerca de ello.

Unai Azkune
Dietista-Nutricionista

Colaborador en Osasun Sport Clinic

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